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Un momento clave
El deber de los hombres de cultura es hoy, más que nunca,
sembrar dudas. Ya no recoger certezas. Por Rubén Darío Buitrón, Migrapress Quito-Ecuador La cita pertenece al enorme pensador italiano Norberto Bobbio, defensor apasionado de las libertades individuales frente a los intentos del poder para aborregarnos y masificarnos. Por eso, una de las obligaciones de los periodistas es dudar, dudar y dudar. El maestro español Miguel Ángel Bastenier suele decir, con exageración pedagógica, que cuando se recaba información el reportero no debe confiar ni en su propia madre, peor en las fuentes del poder. Creo que el momento político que vive el Ecuador nos obliga a reflexionar sobre el postulado de Bobbio. Creo que las fuerzas que este momento luchan por el control del Estado nos están llevando a un juego de extremos: el discurso radical empieza a echar raíces y estas raíces pueden conducirnos a cosechar frutos demasiado amargos para el futuro (¿) de la nación. Porque la tendencia de quienes manejan los hilos de la política parece apuntar a que la sociedad ecuatoriana se parta en dos: los contrarrevolucionarios y los revolucionarios. Estos empiezan a mirarnos como sospechosos a quienes desde el periodismo y la ética política criticamos hechos puntuales de la gestión presidencial. Como ilustraba Bonil de manera genial en El Universo, quien no se suma a la manada es de derecha, títere de la partidocracia o hace el juego a las fuerzas reaccionarias. ¿Hace cuántas décadas no escuchábamos estas intolerancias de la izquierda conservadora? Desde ese punto de vista la alternativa para los periodistas honestos (que los hay, y muchos) sería el silencio. No investiguen porque afectan la estabilidad del régimen. No hagan preguntas incómodas porque atentan contra la majestad presidencial. No minimicen las obras gubernamentales porque nunca antes se había hecho tanto en tan poco tiempo. No busquen pruebas de las incoherencias correístas porque debilitan el proyecto. No comparen los errores del gobierno actual con los de los antecesores porque el actual mandatario es joven y tiene buenas intenciones. ¿A eso nos quieren conducir? A los periodistas nos corresponde ser celosos guardianes de la democracia, recoger las exigencias ciudadanas de rendición de cuentas a los elegidos e investigar cualquier indicio de corrupción pública para evitar un mayor deterioro económico y moral del país. > Frente el dolor y contra la arrogancia, Bobbio advertía que si esos gritos caen en el vacío no se debe soportar". La crisis actual, afirmaba, "reside en la dispersión de una realidad dolorosa en miles de realidades indiferentes (…); reside en miles de arbitrariedades en cuyo lugar amenaza de nuevo el mito". El silencio no cabe en democracia. Tampoco la uniformidad, el pensamiento único o el caudillismo mesiánico. El silencio no cabe en una sociedad de individuos que, a pesar de intolerancias y estigmas, construye su manera de ver la vida sobre los legítimos cimientos de la dignidad y la duda. |