Cosas de la campaña electoral:
QUIEREN MATAR AL PRESIDENTE…

Por: Luis Cueva, Migrapress
Agosto-2007-Quito-Ecuador


  La denuncia es muy grave y se la debe investigar, esta vez sí, hasta las últimas consecuencias. No quisiera ni pensar que se trate de una estrategia para ganar adeptos presentándose como víctima y perseguido de la partidocracia y los pelucones de Guayaquil.
 
Es más, creo que la Asociación de Bancos Privados del Ecuador debería pronunciarse al respecto, porque las declaraciones del presidente Correa dejan entrever una acusación al afirmar que si pasaba en el Congreso Nacional la Ley de Justicia Financiera, eso habría ocasionado una pérdida de 200 millones de dólares en las utilidades de los bancos, y que resultaba barato mandar a un sicario para ahorrarse esa cantidad.

Lo que está afirmando Correa es muy delicado, más aún si dice conocer que un grupo se habría reunido con las intenciones de adquirir un cohete para utilizar en su contra.

Pienso también que el conductor de televisión, Carlos Vera, debería aportar en la investigación, pues dijo conocer un testigo que daría cuenta de dos reuniones entre políticos, un teniente coronel y otras personas para conspirar contra Correa. En este caso, la reserva de la fuente no tiene validez alguna y Vera debería ser obligado, a través de la ley, a revelar lo que conoce al respecto.

Debo señalar también que por la seriedad y responsabilidad que deben mantener los medios de comunicación no deberían dar cabida a los rumores, al afirmar que: “Desde hace varios meses entre los pasillos del Palacio de Carondelet y del Congreso Nacional ronda un rumor de complot para “tumbar” al gobierno…

En lo personal soy muy escéptico porque no es la primera vez que leo y escucho esta noticia de que se quiere atentar contra la vida del Presidente de la República.

Solo hay que recordar al que dijo que iba a morir en el intento y al loco que ama. Igual denunciaron que se los quería asesinar y ahora todos saben que están vivitos o coleando.

A todo esto hay que agregar que en los últimos días el ministro de Gobierno, Gustavo Larrea, ha dicho que ahora ya no tienen indicios de quiénes y cuántos serían los conspiradores, curioso comentario porque unas semanas atrás afirmaba todo lo contrario y aseguraba que se iban a detener a los sediciosos. Será acaso que el magnicidio presidencial solo era una estrategia más de la campaña electoral con miras a la asamblea constituyente. No lo sabemos, pero el tiempo quizás no entregue la respuesta que todo el país espera.

 


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