Contratapa|Miércoles, 22 de Abril de
2009
¿Por
qué Las venas abiertas?
Por Emir Sader *
MIGRAPRESS
¿Por
qué Hugo Chávez escogió el libro Las venas
abiertas de América latina
para regalarle al nuevo presidente de Estados Unidos? Porque es uno de
los libros esenciales para entender a América latina y a los
propios
Estados Unidos. “La división internacional del trabajo consiste
en que
unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra
comarca
del mundo, que hoy llamamos América latina, fue precoz: se
especializó
en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del
Renacimiento se abalanzaron a través del mar v le hundieron los
dientes
en la garganta.”
Un libro que asienta la
comprensión de nuestra América en los dos pilares que
articulan nuestra
violenta inserción subordinada al mercado capitalista
internacional: el
colonialismo y las dos más grandes masacres de la historia de la
humanidad, la aniquilación de los pueblos indígenas y la
esclavitud. El
capitalismo llegó a estas tierras chorreando sangre, mostrando a
lo que
venía. No a traer civilización fundada en las armas y el
crucifijo,
sino opresión, discriminación, explotación de los
recursos naturales y
los seres humanos.
El proceso de
colonización,
que cambió de forma con el paso a la explotación
imperial, es el
fundamento, el tema central y el nombre del libro: “Es América
Latina,
la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta
nuestros
días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o,
más tarde,
norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos
centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas
en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los
recursos naturales y los recursos humanos. El modo de producción
y la
estructura de clases de cada lugar han sido sucesivamente determinados,
desde fuera, por su incorporación al engranaje universal del
capitalismo”.
Las venas demuestran
fehacientemente cómo “...el subdesarrollo latinoamericano es una
consecuencia del desarrollo ajeno, que los latinoamericanos somos
pobres porque es rico el suelo que pisamos y que los lugares
privilegiados por la naturaleza han sido malditos por la historia. En
este mundo nuestro, mundo de centros poderosos y suburbios sometidos,
no hay riqueza que no resulte, por lo menos, sospechosa”.
“Con el paso del tiempo,
se
van perfeccionando los métodos de exportación de las
crisis. El capital
monopolista alcanza su más alto grado de concentración y
su dominio
internacional de los mercados, los créditos y las inversiones
hacen
posible el sistemático y creciente traslado de las
contradicciones: los
suburbios pagan el precio de la prosperidad, sin mayores sobresaltos,
de los centros.” “Ya se sabe quiénes son los condenados a pagar
las
crisis de reajuste del sistema. Los precios de la mayoría de los
productos que América latina vende bajan implacablemente en
relación a
los precios de los productos que compra a los países que
monopolizan la
tecnología, el comercio, la inversión y el
crédito.”
El presidente de Estados
Unidos dijo, con razón, que la reunión de Trinidad-Tobago
demostrará su
significado por los efectos concretos que tenga. Ningún efecto
será más
importante que las consecuencias que él –y tantos otros
mandatarios
latinoamericanos– saquen de la lectura de Las venas abiertas de
América
latina, de nuestro mejor escritor, Eduardo Galeano. Las verdades de sus
páginas se han confirmado al trasformarse el libro en prueba
irrefutable del carácter subversivo del que fuera agarrado con
un
ejemplar en su casa, durante las dictaduras militares latinoamericanas.
Pero por la fuerza de
sus
verdades es por lo que este libro latinoamericano merece estar en
cualquier lista de lecturas indispensables, hechas o por hacer. Es el
mejor regalo que un latinoamericano le puede dar al presidente de
Estados Unidos, a todos y a cualquier norteamericano, a todos los
latinoamericanos, por lo que descifra de nuestra historia y de nuestra
identidad, de nuestro pasado y de nuestro presente.
* Filósofo y politólogo
brasileño. Director de Clacso.