Lorena se emocionó, cuando la embajada de Alemania en Buenos
Aires, vía telefónica, le confirmó su
aprobación y aceptación para realizar estudios de
masterado en biología en Alemania. Estaba feliz, seleccionada
entre 500 aspirantes, lo que le permitía una cierta holgura para
acomodarse a la crítica situación económica de
Argentina y proyectar su reciente matrimonio con su esposo Segundo.
Poco antes de este acontecimiento, Lorena y Segundo, como matrimonio,
habían tenido su primer hijo Panchito. La familia, al tiempo de
asombrarse de la inteligencia de su hijo, tenía mucho recelo del
viaje al otro lado del Oceano. Reunió todas sus pequenas cosas
de su hogar y terminó con Segundo y Pancho en el aeropuerto de
Buenos Aires con boletos de avión hasta Frankfurt. Un gran
número de parientes los despidieron; los abuelas lloraban
abrazados de Panchito y Lorena y Segundo junto a cuatro maletas
seguía la ruta del pasajero de avión.
Vivían en Buenos Aires, el matrimonio realizaban estudios
universitarios en la rama de Biología y aspiraban a un eterno
perfeccionamiento internacional. En el mes de octubre del ano 2000,
emprenideron su viaje. Lorena con una beca para estudios y Segundo con
una visa especial, como acompanante de la becaria, sin posibilidades de
trabajo o formación.
El viaje fue agradable, a no ser por las molestias del menor, que
ocasionaron risas, gritos y molestias a los pasajeros. El avión
de Lufthansa, interoceanico, llegó a las 20h00 a la ciudad de
Franckfort, entre sus papeles, solamente tenían el numero de una
vivienda ubicada en la ciudad de Marburg, distante a una hora.
Lorena hablaba un poco alemán lo que le permitió hacer
algunas preguntas para lograr su arribo a la ciudad universitaria de
Marburg. Estableció la forma de transporte, el tren, y en
él viajaron hacia su nuevo hogar, ubicado en las mismas calles
céntricas de la ciudad.
Los contratos internacionales para los estudios en Alemania, son
especificados en las condiciones y las posibilidades de estudio que se
alcanza, además de otros gastos como vivienda,
alimentación y servicios.
Las universidades mantienen ciertos contratos de arriendo, con varios
vecinos de Marburg. En una de esas casas llegó Lorena y su
familia. La casa si bien estaba dispuesta en un lugar céntrico,
era de propiedad de un persa, dueno de varios supermercados y
cafeterias, con un pasado misterioso.
Ahí llegaron los migrantes latinos, un departamente en el
segundo piso, con tres dormitorios, sala, comedor, cocina y bano. Todo
estaba bien dispuesto y la alegría regresaba a sus rostros.,
Pancho como el más pequeno de la casa, descubrió miles de
lugares donde pisar sus pequenos pies. Camino, se tropezo y por fin
cayó del segundo piso sin previo aviso.
Los estudios del idioma, el cuidado de la familia y la universidad, al
principio parecía una cosa muy simple y agradable, pero los
cambios de clima y el estres de la ciudad alemana, iban fluyendo en
resentimientos y tensiones que acababan poco a poco la paciencia y la
vida.
Segundo sin las condiciones de trabajo y capacitación, estaba
dispuesto a ser parte de la realidad alemana y empezó por ser un
buen arreglador de cuartos y cuidador de su hijo, lamentablemente su
aprecio por la cocina no era la más aconsejada, por lo que
Lorena tuvo que asumir esta responsabilidad, que no estaba dispuesto en
el contrato de formación y perfeccionamiento. Sin embargo,
Segundo se acopló inmediatamente a la realidad de Marburg. Un
día entre enfadado y resentido, le dijo a Lorena: “Desde hoy en
adelante no pagaré un sólo centavo en esta ciudad”.
No siempre se cumplió esta promesa, pero el trasporte
público, las entradas a los conciertos y espectáculos,
fueron presa del no pago, durante la permanencia de la pareja en
Alemania. Algunas veces en los controles del transporte, Segundo fue
descubierto sin su pasaje. Era conducido al exterior del trasporte y su
lengua se detenía, no hablaba, mientras los controladores
requerían el tiket del trasporte. “Con cinco minutos que hagas
eso, los controles se confunden y te sales del problema y a mi no me
joden, porque soy el mejor del mundo”, decía Segundo.
En los espectáculos era fanático de la buena
música y se formaba una serie de estrategías para su
ingreso, sin pago de la entrada, Había veces que por el camerino
de comida y de servicios, era su puerta favorita. Una vez, en uno de
los café de Marburg, se presentaba un grupo de musica “Abuela
coca” de Uruguay, la entrada costaba 18 euros, asi que Segundo,
habló con varias personas que querían ingresar al local
pero que no tenían dinero, hizo una gran manifestación
por un pequeno local latino e ingresó como a diez personas, ante
el asombro de todos los latinos que no se movían para ver el
espectáculo.
Poco a poco Segundo fue acoplándose a la vida de Marburg, pero
la realidad de migrante le impedía tener compania y peor
aún trabajo; siempre estaba presente con su hijo Pancho,
mientras Lorena estudiaba en la Universidad. Las épocas de
veranos eran interesantes en la ciudad universitaria, Segundo
salía junto a su familia a la recolección de moras que
crecían silvestremente en las laderas de los rios y canales.
Era gracioso observar a la familia en esas tareas, mientras la gente
alemana desconocía esas acciones de alimentación
nutritiva. Tambien les gustaba recorrer los bosques en busca de hongos,
que los preparaban en excelentes y exóticos platos vegetarianos,
junto al mate como bebida de la propia tierra.
Vivían en un ambiente estudiantil con ciertas comodidades y
respirando el cambio de estaciones, de la nieve blanca, al calor solar
de los meses de junio y julio.
Segundo quería “gita” y esta no aparecía, asi que se
ideó una nueva forma de trabajo. Desocupó una
habitación de su vivienda y la puso de alquiler. En una ciudad
universitaria, la necesidad de vivienda es una cosa de todos los
días. Al poco tiempo el cuartito se arrendó a un
jóven noruego que estudiaba algo sobre física nuclear.
Segundo estaba emocionado tenía en su bolsillo 120 Euros
mensuales, que no se hubiera imaginado nunca alcanzarlo como buen
latino. Segundo decía ”che, vos no sabes donde estas parado aqui
en Alemania. Hay que tener cosas especiales como por ejemplo “la
humildad del argentino, la hermosura del boliviano, la risa del
chileno, la honradez del colombiano y la puntualidad de los
ecuatorianos”, que te parece, en rima, todo se puede”.
Cerca de un ano disfruto de estos pequenos ingresos por arrendamiento,
pero al final descubrió que no había sido buen negocio,
ya que en las tarifas de luz y agua, la familia argentina debía
pagar gastos muy altos que incluía el consumo de luz del
cuartito arrendado.
Un día, Segudo salió enfurecido en averiguaciones en las
calles. ¿qué buscas?. Bueno, estoy buscando a un mancito
que vivió en mi casa que me debe pagar el costo de luz y agua,
que suman aproximadamente 450 euros. Buscó por todo lado pero no
le encontró y nuevamente la ira le hizo estallar. La
situación era muy crítica y de coraje. Al tiempo de estos
acontecimientos, Lorena se sentía un poco mareada y sin fuerza
por lo que fueron a una visita médica.
Estaban en apuros, Lorena estaba en cinta y esperaban familia. No hubo
alegría en los argentinos, más bien vinieron las
preocupaciones, ya que dentro de su contrato de perfeccionamiento,
estaba impedida de tener hijos, así que resolvieron regresarse a
su país, ya que sus vidas estaban impedidas de realizarse como a
bien gana tenga.
El regreso fue su último acto en Alemania, querían que el
dueno de su departamente les cancele los costos de la luz, ya que
estaban considerados con los gastos, no sólo del cuarto de
arriendo, sino del local “Donnerhaus”, cuyo propietario era el propio
persa. Un día apareció Segundo buscando pasajes de
avión para Argentina. A este tiempo, otra amiga argentina
iniciaba su viaje al Uruguay donde su esposo alemán debía
trabajar en Montevideo. Inmediatamente se pusieron de acuerdo y en dos
semanas regresaría al país.
Por unos días Segundo y su familia no aparecían,
parecía que se les había tragado la tierra, pero en
pueblos pequenos la noticia sale de boca en boca. Supieron lo que le
pasó al Segundo,. Decían los latinos. Bueno, es que se ha
pegado de punetes con el dueno de su casa y ahora estan escondidos y
refugiados en otra casa, hasta que el avión los lleve a
Argentina.
Segundo efectivamente tuvo un atercado con el persa, recibió
varios contundentes golpes en su cara, fue llevado a la clínica
para que le coloquen unos diez puntos alrededor del ojo. Segundo estaba
seguro, con dolores pero con ganas de no degarse estafar. “mira, ese
hijo de puta persa se cree el rey en este pueblo, yo no pagaré
los tres meses de arriendo que les debo, me iré sin pagarle un
medio a ese desgraciado”.
La familia ya estaba en viaje, no pagaron el arriendo y se fueron muy
felicies, pues en el último mes tuvieron mellizos, una parejita
que lo pusieron de nombre Geronimo y Candela.
No se sabe qué habrá pasado con esta familia, pero
según se dice en la humildad de los argentinos, están
trabajando en agricultura intensiva, produciendo champiñones y
espárragos, parece que les va bien, pero en su itinerario de sus
vida, no volverán de vuelta para Europa.