INMIGRACION Y ORGULLO
Por Eva Duran-Migralatino Colonia-Alemania


Inmigración y Orgullo

Soy una colombiana residente en Alemania. Vengo de un país en guerra, una larga, dolorosa y purulenta guerra, una conflagración ignorada por el mundo
y sepultada por una hábil diplomacia y el silencio cómplice de los medios de comunicación masiva, una hecatombe que a nadie importa en realidad.

Vengo pues del otro lado del mundo, de un lugar hermoso, mágico y sangrante, un lugar donde el caos y la maravilla, la dolor y el talento, la más patológica crueldad y el heroísmo más sublime, se funden incesantemente.

Soy una mulata cartagenera, mi abuelo Suta fue un negro descendiente de esclavos que eran propiedad del infame Márquez espanol de Herrera y Villalba.

Cuando nací, mi madre guardó mi ombligo en una cajita de cristal, en la que luego se sumaron los ombligos de sus otros tres hijos.

Esa costumbre tiene un origen especial. Desde tiempos inmemoriales en algunas regiones de África, cuando el niño nace, la madre siembra el ombligo del niño en la madre tierra para de esta manera darle pertenencia al mundo, a su país, a su familia.

Cuando llegaron a América como esclavos, los africanos empezaron a guardar
los ombligos de sus hijos sin enterrarlos, con la esperanza de algún día
poder regresar a su país a sembrarlos. Esa es la razón por la cual mi madre
conserva 500 años después del inicio de la trágica invasión europea a
América, los ombligos de sus hijos en una caja de cristal.

La pregunta ahora es… ¿Que haré yo con los ombligos de los hijos que pariré
en Europa?

II

Una de las cosas que más llama la atención y gusta cuando se vive en
Alemania es su multiculturalismo y la gran cantidad de razas que aquí
convergen. Es una delicia la posibilidad de comer en restaurantes de
cualquier país y el escuchar sonidos, olores y tradiciones culturales de
cualquier lugar del globo.

Pero el hecho de que aquí vivan personas de diversos orígenes no quiere
decir que exista realmente la posibilidad de vivir expansivamente la propia
cultura, ni de que todas las ideas y formas de ver el mundo sean respetadas
y apoyadas.

Para empezar, partamos de lo básico. La filosofía occidental se ha impuesto
arbitrariamente como la única forma válida de asumir el mundo. Occidente
sometió al resto del planeta con el poder de las armas, y
contradictoriamente consiguió a punta de sangre e invasiones, erigirse como
paradigma máximo de cultura, religión y filosofía.

Occidente ganó por la fuerza, el chantaje y la barbarie. La grandeza de
Europa se alimentó (se alimenta aún) de la increíble riqueza natural de
América y Africa, de la sangre y el dolor de los ancestros. Ganaron, luego,
se asumen erróneamente mejores.

Las conquistas del pensamiento europeo han sido impuestos como el summun de
la creación, y nosotros, LOS OTROS, los que hemos construido nuestro
universo personal con postulados diferentes somos considerados en el mejor
de los casos "Pre modernos", y lo máximo a lo que podemos aspirar cuando ya
no al respeto, que no es posible para ellos, si a la sorna, la burla y la
indiferencia.

III

El concepto que se tiene en Europa de integración cultural es la de que
nosotros, los extranjeros, los OTROS tenemos que renunciar a lo que somos
para adaptarnos a ellos, lo cual entraña una violencia sicológica profunda,
ya que esta realidad no tiene en muchos casos nada que ver con nosotros, con
lo que amamos y esperamos del mundo, con nuestro acervo cultural y
tradición.

Y claro, está esa amenaza implícita de que “Si no te gusta, pues lárgate de
mi país”.

Europa no es flexible ni generosa con las otras culturas ni con las Otras
formas de ver el mundo. Esta demasiado embebida en su falsa grandeza.

Esta bien… aquí hay dinero y tecnología y no se pueden desconocer
iniciativas loables muy puntuales que podrian considerarse ejemplo de
respeto y apoyo a la igualdad y los derechos humanos.

Pero el eurocentrismo, el racismo, la xenofobia, la intolerancia, son la
regla. Y lo grave del asunto es que esta es una politica que es llevada a
cabo no por una ley estatal sino por el ciudadano de a pie.

Y es esa, la discriminiacion sutil, la mas peligrosa de todas ya que no hay
forma de combatirla si no es el propio Estado el que decide agarrar el toro
por los cuernos y hacerlo. Una solucion seria por ejemplo, un programa de
discriminacion positiva con los turcos, como la que se ha llevado a cabo en
USA con los negros.

La segregacion racial estadounidence fue posible acabarla porque era
plenamente reconocida. Como cambiar la situacion de los turcos en Alemania?,
por ejemplo, cuando personalmente no conozco a UN SOLO ALEMAN que no me diga
que son el principal problema del pais, pero que jamas lo diran en publico o
en voz alta.

Si pudiesemos volver atras, estoy segura de que en los anos 30, para la
opinion publica alemana, el principal problema eran los judios. Y si hago la
comparacion es porque pienso que si llegase a aparecer en la Alemania actual
un lider carismatico, capaz de canalizar el desprecio que la opinion publica
siente hacia los turcos, algo muy grave ocurriria en este pais.

En el evento (imposible por demas) de que los turcos residentes en este pais
desaparecieran de la faz de la tierra o regresasen a Turquia, o se fueran al
Africa. Siempre estaria EL OTRO, el que se viste diferente, el que no habla
aleman.... entonces el problema, la mirada soberbia, la discriminacion
vendria sobre los hispanos, los asiaticos, y como no, sobre los negros.

Algo muy interesante pasara en Alemania en el futuro cercano. Pues aqui se
perdio el concepto de familia y no desean tener hijos, asi que nos dejan esa
labor a nosotros los inmigrantes (yo sola no mas deseo tener tres, como
minimo). Esto quiere decir que en 50 anos los alemanes seran minoria etnica
en su propio pais.

IV

Nosotros, Los Otros, Los Diferentes, Los Inmigrantes, los que por encima de
todo estamos felices de asomar nuestras narices a esta otra realidad, a esta
otra forma de ver y de concebir el mundo, porque hacerlo nos enriquece y nos
abre la mirada, nos limpia y nos expande el espíritu, pero por ello no
estamos dispuestos ni a ceder un ápice en nuestra propia identidad, ni a
bajar la cabeza, ni a suplicar nada.

Nosotros, Los Otros, Los Diferentes, Los Inmigrantes, los que jamás nos
inclinaremos ante alemán o europeo alguno. Los que respetamos esta cultura
pero no tenemos la menor intención de asumirla como propia, ni a mirarla
como superior a la nuestra.

Nosotros, Los Otros, Los Diferentes, los Inmigrantes, exigimos con todas las
mayúsculas se nos respete nuestro universal derecho a la intimidad personal
y a la diferencia, a la conservación, uso y promoción permanente de nuestro
propio idioma y a la libre y soberana autodeterminación.

Nosotros, Los Otros, Los Diferentes, Los Inmigrantes, deseamos la
posibilidad de sembrar en esta extraña tierra el ombligo de nuestros hijos.

Porque fuimos arrancados sangrienta y dolorosamente de nuestro verdadero
hogar, y nunca es demasiado tarde para encontrar otro.

Eva Durán




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