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Disculpen la molestia
Eduardo Galeano, Uruguay.
02-2010
Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.
¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies
la justicia del mundo al revés?
El
zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue
condenado a tres años de cárcel. ¿No
merecía, más bien, una
condecoración?
¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el
zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que
mintiendo
inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y
legalizó la tortura y
mandó aplicarla?

Foto
Migralatino: Eduardo Galeano durante su visita a Berlín-1998
¿Son
culpables los pobladores de Atenco, en
México, o los indígenas mapuches de Chile, o los
kekchíes de Guatemala,
o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por
defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley
no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la
defienden?
Según
la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de
todos.
Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de
hambre que asaltan
barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años
asaltando el
mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?
¿Por qué el mundo premia a
quienes lo desvalijan?
¿Por
qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa
más
poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald's,
también. ¿Por
qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley
internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo
el trabajo
vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de
los
trabajadores?
¿Quiénes son los justos y
quiénes los injustos? Si
la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca
juzga a los
poderosos? No van presos los autores de las más feroces
carnicerías.
¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las
cárceles?
¿Por
qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de
veto en
las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino?
¿Velan por la
paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz
mundial
esté a cargo de las cinco potencias que son las principales
productoras
de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es
éste también un
caso de “crimen organizado”?
Pero no demandan castigo contra los
amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena
de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos
que
usan navajas, no contra los que usan misiles.
Y uno se pregunta:
ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar,
¿por qué no
exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo
un
mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los
gastos
militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o
enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los
dientes, la
llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los
pobres?...
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